martes, 20 de enero de 2009

Entre Ritmos.

Una vez una mujer que vive de la música me dijo que la primera nota habia nacido del sonido del corazón. Pum Pum Ta Ta. Que era el ritmo natural del corazón, la base de la melodía. Que la música es, en otras palabras, la vida misma en todos sus tiempos.

Hoy me sorprendí esperando a que alguien tocara a la puerta. Comenzaba a sentirme impasiente, inquieta y apresurada; toqué mi pecho y y no era presisamente a una nota negra en 4 tiempos sobre lo que se movía.
Era como si mis latidos se movieran al ritmo del final de Etudes de Kaspar Waiss o al del Capricho No. 5 de Paganini, y cambiara de tiempos con tanta versatilidad como Carlos Chávez en la Sinfonía India pero después todo se fue amenizando, como si la impulsividad, las ansias y los nervios se convirtieran en una salsa de Ibrahim Ferrer o lo alternativo de Kevin Johansen hasta pasar a un Capricho 24 de Paganini nada más ni nada menos que a lo Benny Goodman.

Feliz. Reconfortante. Gracioso. Agradable.



Gregor Pierce a la Benny Goodman

Come and dance with me, yeah! (8)

5 comentarios:

bieno dijo...

yeah!! que bonito

Eva Bertlen dijo...

què post tan particularmente interesante.


Paz

Blue dijo...

lindo lindo lindo ;)

besos hermanita, te kiero mucho....ah, y ya vi tu mano gordita, jajaja :P

Erika Said dijo...

A mi puertano toca ni el sonido del viento :(

Enrique dijo...

Puede ser, a veces mi corazón late a madres y si me había fijado que me prende, pero pensé que era por el sobreflujo de sangre, ahora tengo otra perspectiva. No sé si te conozco en persona